¿Significa la automatización una ola de desempleo de proporciones mundiales? Un estudio de Mckinsey1, al menos, concluye que no. No es una pregunta fácil de responder, pero la evidencia histórica sugiere que las sociedades son capaces de adaptarse a enormes cambios tecnológicos y demográficos. El último cambio radical: la urbanización de la población mundial, especialmente en países desarrollados. Por ejemplo, en Estados Unidos el 40% de la población trabajaba en agricultura en 1900. Hoy es menos del 2%, lo que demuestra que la economía fue capaz de absorber esa nueva población laboral, creando nuevos puestos de trabajo y servicios en las ciudades.
Un fenómeno similar podría ocurrir con la automatización: ésta podría disminuir la demanda laboral en algunas áreas, pero se crearían nuevos puestos de trabajo en otras actividades donde las máquinas no pueden reemplazar al hombre en el corto o mediano plazo: resolución de problemas, pensamiento lógico a partir de la experiencia, desarrollo de personas, capacidades sociales y emotivas. El estudio de Mckinsey, a diferencia de otros estudios anteriores, fue granular: revisó por separado las distintas actividades que componen cada ocupación humana, y analizó qué actividades dentro de cada ocupación pueden ser automatizadas con la tecnología actual. La conclusión: debemos prepararnos para convivir cada vez más con procesos automáticos, ya que un 50% de las actividades estarían automatizadas al 2055. Pero a nivel de ocupaciones el escenario es optimista: solamente el 5% sería completamente automatizable, ya que la gran mayoría de las ocupaciones incluye actividades críticas que requieren intervención humana.
Algunos campos son especialmente susceptibles a la automatización en el corto y mediano plazo:
Toda la economía podría verse beneficiada de las ventajas de la automatización, las que serían principalmente dos: mejorar la productividad de los procesos (más output, menor utilización de recursos) y la mejora en la calidad del producto final (menos errores, menor variabilidad, precisión sobrehumana). La automatización no solo sería ventajosa, sino que también completamente necesaria: muchos países desarrollados simplemente no tienen la tasa de natalidad suficiente como para mantener su producción y sustentar su nivel de vida. Su única alternativa es invertir en automatización.
La situación en los países en vías de desarrollo es un poco distinta, ya que muchos todavía tienen altas tasas de natalidad y carencias en educación. El mejor camino para enfrentar el cambio sería tener políticas públicas que tiendan a capacitar a las nuevas generaciones en los campos nuevos que se desarrollen debido a la automatización.
Fundación Chile hizo un análisis2 acerca de cuál sería el impacto de la automatización en Chile. El estudio dividió las ocupaciones entre rutinarias y no rutinarias, con el supuesto de que las ocupaciones rutinarias serían más propensas a ser automatizadas en el largo plazo. La conclusión: los empleos más propensos a la automatización estarían en los sectores de agricultura, comercio y la industria manufacturera.
En Chile, al igual que en otros países en vías de desarrollo, nuestro nivel de automatización es bajo, y la adopción de la tecnología podría ser más lenta comparada con países ya industrializados. Los factores que afectan la tasa de automatización son variados: el nivel de los sueldos, presiones regulatorias, capital humano disponible, etc. De los países de la OCDE, Chile tiene la productividad más baja después de México3: la automatización aparece entonces clave para poder seguir en la senda del crecimiento, aumentar el bienestar social y acercarnos a los países desarrollados.
Nadie está ajeno a los impactos de la automatización. Es necesario entonces adelantarse a los cambios, y prepararnos para lo que se viene. La inteligencia artificial y los nuevos algoritmos de aprendizaje automático impactarán todos los campos de la economía y a todos los niveles dentro de las organizaciones, no solamente a los puestos menos calificados. Es mejor darle la bienvenida a los cambios positivos que la automatización conllevará, como mayor productividad y nuevas oportunidades de emprendimiento.
1 A Future That Works: Automation, Employment, And Productivity. Enero 2017,
Mckinsey Global Institute (MGI)
2 Automatización y Empleo en Chile, Reporte Final, octubre 2017. Fundación
Chile
3 Datos extraídos el 16 de Diciembre de 2019 desde OECD.Stat